La muerte me espera cruzando la calle,
la vida me sigue donde quiera que voy.
Las mariposas se aplastan contra
los parabrisas
mientras los hombres se amontonan
en los grandes almacenes.
Y la luna nos mira burlona,
disfrutando.
Los picaportes se mueven sin cesar
a pesar de que todos estamos
encerrados.
Se escapan las palomas al pasar
los viejos caminando
a su lado.
Y mientras gotean sangre los santos
en la iglesia,
los perros se pelean por los rastrojos,
y la luna en el cielo
festeja y se ríe.
Nos hacemos pedazos
perseguidos, cazados,
hormigas domesticando pulgones
que se escapan y vuelven a caer
en las manos de los que los abrazan
y los confunden.
No se encuentran salidas y
cerraron todas las entradas,
nos perdimos todos para siempre
salvo la luna, que nos mira
y se burla.
y que llora…
(17/03/1995)
la vida me sigue donde quiera que voy.
Las mariposas se aplastan contra
los parabrisas
mientras los hombres se amontonan
en los grandes almacenes.
Y la luna nos mira burlona,
disfrutando.
Los picaportes se mueven sin cesar
a pesar de que todos estamos
encerrados.
Se escapan las palomas al pasar
los viejos caminando
a su lado.
Y mientras gotean sangre los santos
en la iglesia,
los perros se pelean por los rastrojos,
y la luna en el cielo
festeja y se ríe.
Nos hacemos pedazos
perseguidos, cazados,
hormigas domesticando pulgones
que se escapan y vuelven a caer
en las manos de los que los abrazan
y los confunden.
No se encuentran salidas y
cerraron todas las entradas,
nos perdimos todos para siempre
salvo la luna, que nos mira
y se burla.
y que llora…
(17/03/1995)
